martes, 12 de mayo de 2009

Hoy...

Hoy, en la carta de todos los días, le hubiera gustado escribir tantas cosas... Le hubiera gustado escribir sobre la lluvia. O sobre el agua, sobre su esperanza de que el agua limpiara todo lo que ella necesitaba limpiar...
O tal vez sobre esa pareja que vio en el metro. Sobre un amor como ese. Sobre un dolor como ese. Sobre la consternación. Sobre cómo a veces sentía que algo se había perdido en ella...
Sobre las luces que ya no eran, sobre cómo el mundo brilla a veces, sobre lo opaco que parece todo otros días.
Le hubiera gustado escribir líneas y líneas dedicadas a esa madita y tonta sensación que había tenido. Le hubiera gustado escribir sobre hoy. Le hubiera gustado contarle tanto sobre su día...
Y se preguntó si las lágrimas serían como la lluvia. Si después de las lágrimas, todo brillaría otra vez.
Pero no escribió nada de eso...
Contempló la hoja en blanco, dibujando con su mente cada trazo, cada palabra. Y al final, sólo escribió: "Hoy, un árbol me salvó".


[Por qué a veces la magia y la luz se quedan atrapadas entre las hojas de un árbol?]

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