Hoy estoy cansada y triste.
Y si alguien me preguntara quién se llevó lo mejor de mí hoy
diría que tú, por supuesto
diría que te lo llevaste a las dos de la mañana cuando me devolviste la esperanza y la duda
diría que tengo la fatalidad en los dedos
que tengo pena
y que tengo miedo de quererte tanto.