El viaje me hizo bien, muy bien. Me sacó de encima miedos y distancias que había de mí hacia mí. Me descubrí con ganas de hacerme cargo lo antes posible. Y estaba en eso, dando pasos, abriendo las manos.
Pero ahora llegaste tú. Y solo escuchar tu voz hace que algo se me pudra.
Entonces ya no quiero hacer nada más que recluirme en mi pequeño espacio.
No quiero hablar contigo o escuchar tu voz.
No quiero esta rutina nunca más.
Está muy claro que la única forma de salvarme es estar lejos.
Pero falta tanto.
Pero ahora llegaste tú. Y solo escuchar tu voz hace que algo se me pudra.
Entonces ya no quiero hacer nada más que recluirme en mi pequeño espacio.
No quiero hablar contigo o escuchar tu voz.
No quiero esta rutina nunca más.
Está muy claro que la única forma de salvarme es estar lejos.
Pero falta tanto.