domingo, 26 de mayo de 2013

Daniel

No sé todavía si lo nuestro tiene límite de tiempo
La estadística dice que sí
pero nunca se sabe
(puede que ni siquiera importe)
A veces en las fábricas se equivocan
y no ponen la fecha de vencimiento en el envase
Si así fuera, podría sacrificar mis derechos de consumidor
olvidarme de posibles compensaciones monetarias
no hacer llamados demandantes al Sernac
ni a la prensa
solo para que nadie nos dibuje líneas ni flechas de dirección.
Como sea, gracias
por estar conmigo justo cuando estoy contigo
y entender de consensos
de idea(le)s
Por esta reciprocidad, en resumen.
Al final se trata
de decir de la manera menos cursi y manoseada
que tal vez logremos ser dos
incluso allá donde nada vemos
y que parece
que estoy completamente hundida
Esto último no me preocupa
Porque me miras
y entonces sé que estás aquí,
de mi lado
o
para decirlo mucho mejor,
del nuestro.

jueves, 23 de mayo de 2013

Quién dijo coherencia

felicidadfelicidad
hay que decirlo
escribirlo en todos lados
dibujarlo
respirarlo
vivirlo
contigo mucho a cada rato

martes, 21 de mayo de 2013

No hay otra forma de decirlo

Tacho todos los días que pasan en el calendario para ser consciente del avance del tiempo y darme ánimo en las malas semanas. Cuando los días que se van resultan ser particularmente felices, les hago apenas una diagonal en una esquina, para saber que los disfruté y que los despido con cariño.
El recuadro que correspondía al día de ayer tenía anotado solo tu nombre. A las 10, mientras me ponía pijama y me acomodaba para ver Doctor Who, decidí dejar morir el día. Entonces dibujé un corazón junto a la palabra antes solitaria, e hice una línea pequeñísima en la esquina inferior. Era la más pequeña de todas las líneas que han poblado este mes.

No creo que se me olvide.
Es solo que no hay otra forma de decirlo.

sábado, 18 de mayo de 2013

No entender mucho.
Estar contenta.

domingo, 12 de mayo de 2013

Y qué tanto

Quizás el tema es que hay que alcanzar a cachar que la vida no es ningún sentido una novela trágica con soundtrack de violines. Las weás son, simplemente, y la mayor parte del tiempo nadie entiende mucho qué sucede, pero la gente a pesar de eso ha adquirido milenios de experiencia en sobrevivir, y con tanto antibiótico y analgésico las cosas ya no nos matan ni la mitad de lo que podrían.
Uno no se muere tanto como cree, al final. Resulta que la regeneración celular y la resiliencia son cosas super reales y permanentes, y que hasta estar triste es parte del ciclo, de volver a la tierra y la mierda bíblica. No somos ni tan especiales, nuestras almas no brillan. La gente es única porque somos combinaciones muy extensas. Pero eso.
Entonces hay que parar de entender la vida como si hubiera una cámara oculta mostrándole tus penurias a otras personas que se sienten tristes como tú. Porque ni cagando. Tu película -digámoslo claramente, por favor- sería un poco mala. Bajo presupuesto, giros previsibles. La gente no aplaudiría conmovida al final; yo creo que se quedarían dormidos después de una lucha en sus asientos por ahí en el minuto 23.
Así que paremos. Paremos porque hasta cuándo tu sufrimiento, oye.

(no es mi culpa, es la música.)

Los puntos se proyectan en el espacio.

En algún lugar difícil de precisar, uno deja de querer a la persona. Pero no se deja de querer, y el amor se queda justo entre los pulmones, sin saber muy bien adónde dirigirse o qué forma tomar. La verdad es que uno tampoco entiende qué es esa cosa tibia allí en el pecho, ese reblandecimiento con alguna canción de The Smiths que ya no puede significar nada.

viernes, 10 de mayo de 2013

Sigh

Y pese a todo lo que acabo de decir, te echo de menos.
Ojalá el punto de retorno no esté tan lejos. 

No era una elipse (pero es un buen momento para trazar la curva).

Una vez, en otro tiempo, dijiste que me ibas a querer siempre. Los siempre son una cosa rara, empiezan a existir o dejan de hacerlo sin que nadie tenga mucha culpa en ello. Quizás lo importante -y es algo que tardé en aprender-, es que suelen ser dichos con bastante verdad, y en ese sentido son quizás una de las palabras más reales entre las que decimos insensiblemente cada día.
No sé si me quieres aún, la verdad. No es tiempo todavía de descubrirlo. 
Lo que yo quería decir, es que después de re-leer ciertas cosas, y pensar en otras tantas, concluí que yo también podría decir que te voy a querer siempre. Este querer, eso sí, no habla de amor, ni siquiera de amistad. Viene desde algún lugar más neutro, tal vez, viene de la certeza de que tu nombre para mí es y será un buen recuerdo, algo que se conforma de tus abrazos largos, cariño en el pelo, parques, tu mano algunas veces, conversaciones muy largas hasta que no veías la pantalla, risas, y la sensación de que eras lo mejor de este mundo. Cierto es que también hubo daño, micro-heridas que se perpetuaron por tantos días que al final había como una úlcera imposible de ocultar, que hubo llantos, incomprensión, silencios. Pero a fin de cuentas, creo que en mi vida fuiste sobre todo algo muy bueno, como una forma distinta de amor y felicidad que yo aún no conocía. 
Por eso pienso que este cariño puede permanecer, incluso si la amistad nunca regresa y el amor que hubo queda convertido en una mancha de la que nadie tiene ganas de hablar. Y además, admitámoslo, eres una de esas personas que no se pillan dos veces en la vida, y en ese sentido no habrá mucho reemplazo posible para ti (aunque los clones). 

He estado preguntándome si debería volver a hablarte o no.
En mi re-lectura, descubrí bastante incompresión mutua, y quizás habría cosas que aclarar. Pero, al mismo tiempo, siento que el momento para eso ya quedo atrás. ¿Qué sentido tendría, a estas alturas, volver a hablar de una cosa que pasó y no puede repararse? 
Al final, lo verdaderamente importante tiene ver con las ganas que tenga(mos) de amistad. O con la desgana. 
Yo sé que a mí me gustaría mucho que fuéramos amigas. Pero también me sucede que esto de la distancia me ha dado la tranquilidad que me hacía falta, y ya no me siento tan loca. Ahora es casi siempre fácil vivir en esta línea que discurre entre las cosas que anoto en mi calendario, es fácil ir a los turnos y disfrutarlos con la sonrisa entera, es fácil ir a clases y ser feliz en base a abrazos de determinadas personas, encuentros fugaces, conversaciones sobre la vida a la hora en la que uno debería estar en clases. Es fácil decir sí a almuerzos improvisadísimos, tomarse una michelada, resistir las ganas de fumar. Ahora solo tengo que lidiar con cosas tal vez menos graves como el frío, no saber nada en los controles, los espacios vacíos en mi cama, el pelo que se pone raro con la humedad, o las cosas que se caen de mis paredes. Son cosas controlables, y mi único temor es que traerte de vuelta a mi vida (bajo el supuesto de que tengas alguna gana de participar en ella) signifique tirar a la basura mi pedacito temporal de oasis. Que seas el desbalance o el caos, en resumen. 

Por eso... la conclusión es que me parece mejor dejar pasar más tiempo. Sé que eventualmente habrá un punto en el que no haya nada a lo que volver, pero parece que ya no quiero más catástrofes. En especial, no quiero ser más una catástrofe.








Ahora, en lo que respecta a ti:
Te quiero, y es una cosa confusa. Sé que es la forma en que me sonríes aunque estemos a metros y metros de distancia, y esa cosa como de búsqueda mutua y mucha reciprocidad. Me he preguntado si no será mi mente jugando a los clavos y el reemplazo, pero no, parece que es algo bastante auténtico. 
Como sea, no tengo ganas de perder a más amigos, ni de confundir más cosas de las necesarias, así que me era necesario decir que no importa no entender nada, las cosas se quedarán tan cual y tal vez hasta retroceda un poco si la situación me asusta lo suficiente. 
También quería decir que has sido lo mejor de este pedacito de año tan triste. 

lunes, 6 de mayo de 2013

Te quiero.
Lo entiendo casi siempre.
Pero a veces sonríes y

entonces no entiendo nada.

miércoles, 1 de mayo de 2013

Por si alguna vez recuerdas este lugar. (edit)

Ojalá siempre sepas que te extraño
y que un día de estos
cuando esté menos loca
y entienda mejor el mundo
yo voy a volver.
No sé si me quieras de vuelta para entonces
(quizás decir querer es demasiado)
pero habrá que intentarlo
desde abajo
desde (z)cero
desde cientos de metros bajo tierra
intentarlo
pedacito a pedacito
como antes, 
pero esta vez distinto.
Intentarlo porque vale la pena
porque la vida contigo 
siempre será mejor
que la vida sin ti.