Hoy, mientras dejaba pasar los minutos, leí algo. Y supe que era la razón de todo. Decía que todo, todo el problema está en la necesidad. Que sin ella, estaríamos completos y felices. Pero uno [yo] necesita tanto, tanto siempre.
Y entonces pensé que seguramente mi problema es que siempre necesito algo del mundo, de la vida, siempre hay algo [un pedazo?] que falta... Y entonces empezó Wonderwall, y sentí que debía salir y caminar, caminar, caminar... respirar el aire fresco, mirar las caras, buscar la luz que dejé de ver.
Y noté que yo solía ver lo bueno de todo y todos, que sabía ver bajo las sombras... Noté que he dejado de hacerlo, que empecé a acostumbrarme a la imagen, que empecé a hacer lo que no hago, empecé a juzgar. Y no me gusta.
También me di cuenta de que había dejado de sentir lo buena que es la vida. Noté que había dejado de soñar, noté que mi pedazo favorito se está perdiendo. No, eso tampoco me gusta.
Y también me di cuenta de que esta vez no hay nadie a quien salvar... porque tal vez, esta vez me toque mejorarme a mí misma, por mí misma. Tal vez esta vez deba solucionarme a mí misma, superarme a mí misma. Y... recuperarme a mí misma.
Hay un capítulo en Grey's Anatomy que se trata sobre una mujer que es la amante del esposo de su mejor amiga. Y cuando Meredith le pregunta por qué, la mujer le dice que en el matrimonio uno va perdiendo pedazos y pedazos de sí misma... y que en algún momento, casi no queda nada, y hay que buscar alguna manera de recuperar eso. O de sentir que lo recuperas.
Y yo, por mejorar, he perdido pedazos de mí misma. Fue bueno perder orgullo, salvo por el pequeño detalle de que siempre seguí adelante por orgullo. Creí en mí por orgullo.
Supongo que ya no soy intocable. Y creo seriamente que ahora soy mucho menos especial que hace un año. [ Sí, lo sé, necesito ver Antes del Atardecer. ] Y ahora soy adicta al sol, lo que significa que tengo un miedo nuevo. Porque obviamente, nunca dejé de ser miedosa.
Y para peor, ya no tengo a mi mejor amiga cerca. Supongo que ella nunca se dio cuenta de que yo era un poco mejor porque ella estaba ahí, en el puesto de atrás o el de al lado, para hablarme cada día, para contagiarme ese algo especial.
Extraño terriblemente la EdeV, aunque cuando estaba en ella solía gustarme menos. Extraño mi complejo de existencialista, extraño a Nietzsche, a Anne Rice, a Sartre. Extraño a las personas de todos los días, extraño los colores crema, extraño el cielo despejado, extraño la lluvia desde la ventana grande, extraño gustarme, extraño hablar, los extraño a ustedes, mucho. Extraño caminar por ahí. Y por sobre todo, te extraño a ti. Y extraño que lo notes.
Dos meses. Alrededor de 60 días. Yo puedo con eso, cierto?
You just must pretend that you belong there... [Porque no lo haces, verdad? Porque no estás escapando... verdad?]
... Debería ser Noviembre.
miércoles, 13 de mayo de 2009
Porque al final, siempre se trata de lo mismo...-se dijo ella con desgana. Porque en el fondo, siempre era lo mismo, la tonta esperanza de ser obvia, la tonta esperanza de la lluvia le ayudara. Es que había tenido razón la noche anterior, cuando caminaba pensando en la luz... Más bien, en la falta de luz. Al menos, estaba el árbol. Ese árbol que le hacía sentir esperanza cada día.
Se quedó varios minutos mirando por el ventanal de la habitación. Adoraba las ventanas, o eso creía. Últimamente, ya no podía estar segura de qué tenía que ver con ella y qué no, porque se sentía... tan atrapada. Se sentía tan atada a todo eso, a lo de siempre, a sus malditas elecciones. Y los círculos. Es que tal vez ella no servía para todo aquello, para eso de empezar algo y terminarlo bien. Porque ella siempre se cansaba demasiado, siempre necesitaba demasiado, siempre se moría demasiado.
Se podría decir que vivia. Pero a veces, a ella le hubiera gustado poder morirse completamente unos segundos. Solo eso, unos segundos. Sentía la necesidad de zambullirse, de moverse, de cambiar... otra vez.
-Estúpidas limitaciones -murmuró, apartando la vista del ventanal. Porque en el fondo, aunque quisiera, nunca podría hacerlo. Ni siquiera tenía sentido desearlo. Pero ella era experta en eso de querer lo que no tenía.
Tomó sus cosas con decisión y salió a la calle.
Es que necesitaba moverse... y lo haría.
Se quedó varios minutos mirando por el ventanal de la habitación. Adoraba las ventanas, o eso creía. Últimamente, ya no podía estar segura de qué tenía que ver con ella y qué no, porque se sentía... tan atrapada. Se sentía tan atada a todo eso, a lo de siempre, a sus malditas elecciones. Y los círculos. Es que tal vez ella no servía para todo aquello, para eso de empezar algo y terminarlo bien. Porque ella siempre se cansaba demasiado, siempre necesitaba demasiado, siempre se moría demasiado.
Se podría decir que vivia. Pero a veces, a ella le hubiera gustado poder morirse completamente unos segundos. Solo eso, unos segundos. Sentía la necesidad de zambullirse, de moverse, de cambiar... otra vez.
-Estúpidas limitaciones -murmuró, apartando la vista del ventanal. Porque en el fondo, aunque quisiera, nunca podría hacerlo. Ni siquiera tenía sentido desearlo. Pero ella era experta en eso de querer lo que no tenía.
Tomó sus cosas con decisión y salió a la calle.
Es que necesitaba moverse... y lo haría.
martes, 12 de mayo de 2009
Hoy...
Hoy, en la carta de todos los días, le hubiera gustado escribir tantas cosas... Le hubiera gustado escribir sobre la lluvia. O sobre el agua, sobre su esperanza de que el agua limpiara todo lo que ella necesitaba limpiar...
O tal vez sobre esa pareja que vio en el metro. Sobre un amor como ese. Sobre un dolor como ese. Sobre la consternación. Sobre cómo a veces sentía que algo se había perdido en ella...
Sobre las luces que ya no eran, sobre cómo el mundo brilla a veces, sobre lo opaco que parece todo otros días.
Le hubiera gustado escribir líneas y líneas dedicadas a esa madita y tonta sensación que había tenido. Le hubiera gustado escribir sobre hoy. Le hubiera gustado contarle tanto sobre su día...
Y se preguntó si las lágrimas serían como la lluvia. Si después de las lágrimas, todo brillaría otra vez.
Pero no escribió nada de eso...
Contempló la hoja en blanco, dibujando con su mente cada trazo, cada palabra. Y al final, sólo escribió: "Hoy, un árbol me salvó".
[Por qué a veces la magia y la luz se quedan atrapadas entre las hojas de un árbol?]
O tal vez sobre esa pareja que vio en el metro. Sobre un amor como ese. Sobre un dolor como ese. Sobre la consternación. Sobre cómo a veces sentía que algo se había perdido en ella...
Sobre las luces que ya no eran, sobre cómo el mundo brilla a veces, sobre lo opaco que parece todo otros días.
Le hubiera gustado escribir líneas y líneas dedicadas a esa madita y tonta sensación que había tenido. Le hubiera gustado escribir sobre hoy. Le hubiera gustado contarle tanto sobre su día...
Y se preguntó si las lágrimas serían como la lluvia. Si después de las lágrimas, todo brillaría otra vez.
Pero no escribió nada de eso...
Contempló la hoja en blanco, dibujando con su mente cada trazo, cada palabra. Y al final, sólo escribió: "Hoy, un árbol me salvó".
[Por qué a veces la magia y la luz se quedan atrapadas entre las hojas de un árbol?]
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