lunes, 30 de enero de 2012

Borrador

Y si no se va, si nunca logro enterrarlo? Y si no se puede? Y si lo necesito? Cómo vivo?

Tengo que estudiar el tema de las manos, no deja de ser increíble que tomar la mano de alguien implique tantas cosas. Estaba pensando que si tú me hubieras tomado la mano de otra manera, esta catástrofe nunca habría sucedido. También hay que analizar las manos en el metro (y la cosa extraña de las miradas insistentes). Analizar la función de protección, territorialidad y expresión de afecto que tiene tocar las manos de otra persona (por qué las manos? La evolución nos dotó de pulpejos sensibles y la bipedestación nos permitió usarlas para crear. Crear).

Yo solía ser una buena estudiante, el verano me destruyó.

Tengo que leer más para entender bien a Dalí, pero aún no salgo de clases y tengo 4 libros por leer. Sin contar a Foucault.

Me descoloca enormemente despertar todos los días con el dolor en todas partes.

domingo, 29 de enero de 2012

Tres días

Muero por irme al sur y respirar bien, ver nubes de esas que dan ganas de abrazar, y un cielo más azul que el que he visto en meses.
Muero por verde a mi alrededor y estar obligada a usar chaleco, y que todo esté húmedo y haya que dormir con frazadas a pesar del verano.
Muero por tirarme al pasto con música buena, o al menos con mi gente.
Muero por un tequila (aunque ni me gusta), por el olor a cigarro (aunque no fumo), y por la música (aunque bailo mal).
Muero porque alguien me tome la mano a veces y me dé un beso en la mejilla para darme ánimos.

Igual no me voy al sur, me voy al norte. Igual tirarse al pasto o tomar café helado ya son cosas perdidas, y mi alguien no comprende mi mensaje en clave... Igual me sigo muriendo, así que me aferro a que quedan tres días, a que si no tengo tequila habrá vodka, a que medio Chile fuma, a que la música va a llegar de una manera u otra. Quedan tres días, tengo que sobrevivir.

Felices casi 21. Felicitaciones a ti, que estai tan grande y tan perdida como siempre.

sábado, 28 de enero de 2012

29 de enero, 2012

Voy a ser una idiota el mayor tiempo posible, lo he decidido.















Y oh, la genialidad. Como azotarse en el suelo pero en versión gloriosa.

 No conviertas a las personas en héroes, John. No existen, y si existieran, yo no sería uno de ellos.

Las vidas terminan, los corazones se rompen. Preocuparse no es una ventaja.

Todo cuento de hadas necesita un buen villano.

-But don't be scared. Falling is just like flying, except there's a permanent destination.
-I never liked riddles.
-Learn to. Because I owe you a fall, Sherlock. I... owe... you.

No dejes que te afecte, a mí también me dan ganas de gritar cuando entras a la habitación.

viernes, 27 de enero de 2012

Este desencuentro contigo me gusta mucho más que muchos de los encuentros que he tenido últimamente.

Lista de siempre

(está blog es cada día más una perdición)

quiero...
que tiemble
que alguien cante soda stéreo
tequila
humo de cigarro
pasto
música de gepe
una llamada
un remezón
que el reloj se dé vuelta
que dalí reviva
que anulen las mayúsculas
que todos se vuelvan hippies
que los quesos se derritan
ojos claritos aunque no sean verdes
algo con sal y limón
una ventana limpia
un derrumbe.

En simple, tengo ganas de ser algo. Alguien, mejor dicho. Me gustaría ocupar mejor mi espacio, llenarlo de una manera mucho más verdadera que mis partículas desplazando el aire, me gustaría... ser.
No es que ahora no sea, pero creo que de alguna manera siempre estoy pidiendo disculpas por mi presencia, tengo una manera de pararme o apoyarme que es siempre una justificación, y es terrible no poder evitarlo, doblar o el brazo o la pierna o la espalda con ese arrepentimiento debajo de la sonrisa. 
Es una idea simple, pero en realidad me parece muy compleja, y es algo como la meta a trabajar este año, y todos los demás para siempre, porque la verdad es que constantemente me digo que un día voy a coincidir con la imagen que he construido en mi cabeza, pero semana a semana el futuro se va desplazando, y en cualquier momento llegaré a ese punto en que hay que admitir que nunca fui, que nunca pude ser.
Veinte años es muy poco, sobre todo si se piensa que los primeros diez son algo como un borrón de otros aprendizajes y otras vidas, pero también veinte (veintiuno, a estas alturas) significa la cúspide, es darse cuenta de que se es parte de lo que antes parecía inalcanzable y que nada cambió, que sigo siendo esta persona que aún no puede decirle a alguien que no la quiere, que todavía odia ocupar los fósforos y ni siquiera hace huevo frito. Y el próximo año voy a ser un poquito más médico, voy a buscar neumonías para estudiarlas en vez de buscar a personas con neumonía (así es, todas los ideales de mechón se van al carajo de a poco), y me doy cuenta de que hay algo desacoplado en mí, en los aprendizajes o las aspiraciones. 
Quizá sea bueno no tener polola; al fin y al cabo ni siquiera me acuerdo de cómo era el amor, en volá puedo vivir así, en cuanto logre olvidar el espacio vacío.

Y eso.

miércoles, 25 de enero de 2012

Into the Fire, siempre.

Yo estudio medicina por esto. Por la vida. Porque no quería dormir. Porque quería sentirme en una película. Así que no más lástima.
Yo entré a medicina por esto. Ahora hay que hacer que valga la pena.

Solo por hoy

Y cuando te veo así, tan bonita con tu pelo suelto bajo la luz, me dan ganas de parecerme a ti, de ser eso que para mí es lo mejor de ti -aunque sería mucho mejor que tú fueras siempre eso, pero tampoco serías tú si no fueras todo lo demás; ahí debe estar la magia que yo nunca entenderé-. Quizás eso es lo que he estado tratando de alcanzar siempre, esa brillantez, esos ojos claros y brillantes con un no sé qué de inocencia que parece real, mucho más real que cualquier cosa que pueda salir de mí, esa ilusión de jugar con colores y darte totalmente a eso, esa capacidad de crear cosas simples que se sustentan en su propia belleza... Puede que tú me hayas enseñado sobre la victoria que hay en la perfección, en la convivencia perfecta de las formas y las palabras que no logro reproducir y que a ti te sale tan bien, y puede ser que nunca vaya a poder perdonarte que tuvieras que existir de otra manera también, que tuvieras que existir con desorden y sin pasta de dientes, que tus gritos y tantas otras decepciones hayan resquebrajado la perfección para siempre en nosotras.
Si tú fueras siempre esto, yo sería totalmente diferente, y te querría tan de otra manera, tan sin el odio... Lástima.

Camp Out

A ver, mujer. Te podría escribir algo, por ejemplo 'el cielo es azul', o podría emocionarme y hablarte un poco del sol, de las margaritas y si me presionas hasta podría usar la palabra girasol. Yo podría hacer algo, quizás no todo lo bueno ni todo lo esperado, pero digamos que algo.
Ahora me miras, divertida, y yo me desespero porque no sé cómo explicarte, porque tú vas a leer el pájaro celeste que se eleva hacia las nubes y vas a pensar que hablo de eso, que algo de lo que escribo realmente habla de un pájaro celeste que se eleva hacia las nubes, y cómo decirte que se trata justo de lo que no es pájaro, que las nubes ni siquiera me miran, y en cambio se posan indiferentes y a mí me da una nostalgia de sur que solo puede conseguir que quiera vengarme y no hablar de las nubes.
A mí me gustaría escribirte algo, decir algo que tenga que ver contigo, o al menos te toque como yo no puedo tocarte, que pase por debajo de los músculos y la sangre, y llegue hasta donde estés, justo ahí. Me gustaría escribirte el fuego y los pájaros, los árboles y la lluvia, y que lo comprendas de verdad, que tus ojos se posen en las letras y no prosigan imperturbables, que te quedes ahí porque tu corazón se ha detenido y tú no lo admites aún, pero ya lo intuyes. Quiero quedarme yo también ahí, para que mi presencia o mi ausencia se noten y entonces te veas obligada a buscarme de las misma manera con que yo a veces te busco, cuando todo se hace demasiado palpable o decepcionante en las calles polvorientas, en los vagones de luz fluorescente.
Ya no sé cómo decirte esto, tal vez por eso no entiendas nada o tal vez por eso mismo logres entenderlo, lo importante es que de alguna manera lo sientas, que me sientas, que quieras llegar allá adonde voy, que sepas que yo te estoy esperando con esa canción de Javiera Mena en los oídos y un aleteo de pájaros entre los labios.
"Muy humana".

Estoy cansada. Cansadísima, como solo se puede estar cuando la cama te bota demasiado antes y luego pasas tu mañana en algo como una contención, un apretar las uñas contra la palma y quizás morder la almohada. A eso hay que sumarle el calor, el estudio, las ojeras más que nunca.
Estoy cansada. Cansadísima, con ganas de ignorarlo todo y acostarme a dormir por tres días.
Estaba cansada. Sí, cansadísima, hasta que internet me mandó uno de esos salvavidas inconcebibles. Hay gente que escribe bombas, que te obligan a aferrarte al notebook mientras lees conteniendo la respiración, porque hay un incendio ahí, ahí. Yo creo que acabo de recordar que la vida tiene sentido y esas cosas, yo creo que voy a sobrevivir a esta semana para seguir leyendo, para seguir encontrando incendios.
Yo a veces creo que la vida no está adonde uno cree, y tengo que seguir buscándola hasta que me la encuentre en los huesos.

martes, 24 de enero de 2012

A veces lo único que se puede hacer es escuchar música de Dënver muy fuerte con los audífonos, recitar mentalmente algún poema de Benedetti y aferrarse a eso todo lo posible, o se corre el riesgo de no resistir el calor, las ojeras, el dolor en el cuerpo, y el miedo a no sobrevivir.

lunes, 23 de enero de 2012

Y la verdad... es que yo también quiero sonreír así. Mucho.

domingo, 22 de enero de 2012

Y es extraño, porque yo no te conozco, nunca te he visto ni he escuchado tu voz, pero en cambio he hablado con tu mamá y me he sentado junto a ti en bancas solitarias, y de alguna manera es como si ya te hubiera conocido mucho antes, como si tu pelo rojo o la cerveza a tu lado fueran un recuerdo muy antiguo en mi memoria. Por supuesto, si yo pasara a tu lado por la calle ni te darías cuenta, pero como esto es extraño, no me importaría ni un poco.
Quizás deba admitir prematuramente que por supuesto no le voy a patear el trasero a nadie ni mucho menos, que tampoco voy a romper nada, salvo tal vez un vaso el viernes por la tarde. Pero eso será después, mucho después del fracaso.

sábado, 21 de enero de 2012


Era uno de esos días muy malos, de esos en que la tostada se cae al suelo y uno se da cuenta demasiado tarde de que no hay café para la once. Trató de arreglarlo todo lo que pudo, recomponerlo con orden y limpieza, escuchar canciones bonitas y hasta sonreír, pero cuando encendió el fósforo y en vez de prender la cocina se quedó mirándolo, casi temblando con la llama ante los ojos, las lágrimas la vencieron y escaparon de su cárcel, sin que ella pudiera hacer absolutamente nada.
Al final se metió a la cama y se tapó todo lo que pudo, por si se ahogaba mientras dormía o los fantasmas también decidían atacarla.
Hoy hay muchas cosas que me dan ganas de llorar.

jueves, 19 de enero de 2012


A la mierda.

miércoles, 18 de enero de 2012

Siempre me gustó del anarquismo la idea de que el ser humano es intrínsecamente bueno, que es el sistema el que lo arruina. Pero la verdad, después de tener evolución, hay que admitir lo obvio: somos animales.
Y los animales tienen instinto de supervivencia, con todo lo que eso implica. El nuestro es peor, porque es más complejo. Y se nos ocurrió la genial idea de dividir las cosas en buenas y malas, y bueno, aquí estamos.

Hoy es un gran día para decepcionarse de la gente.
Acabo de descubrir que es el vacío lo que nos mantiene unidos y enteros. Voy a tener que mirar al vacío de otra manera a partir de ahora, yo creo que hasta con algo de respeto.


Procrastinación

Quiero decir algo, no tengo muy claro qué, pero hace cinco minutos lo sabía muy bien. Lo que pasa es que me doy cuenta de que todo va muy mal en términos objetivos, pero aquí estoy, tan tranquila y consciente de que en este minuto yo debería estar en pijama, mirando por la ventana y muy cerca de alcanzar una verdad, que me acepto mediocre y me perdono de todo.
Desligarme me hace bien, muy bien, quizás por eso lo hago tanto. En algún momento imagino que alcanzaré el equilibrio entre la pertenencia y la no pertenencia, quizás encuentre algo o alguien un día en la calle, en una esquina. Ojalá sea en Valparaíso o en Concepción, pero si no es así no importa mucho. Voy a dejar esto como borrador, porque evidentemente mi verdad se perdió.
Tengo ganas de cortar cartulinas o hacer un dibujo y pegarlo en mi pared. Debería dejar medicina y dedicarme a jugar con plasticina, aunque parece que se me da un poco peor. Es super alarmante que no me importe, es que mi mente está en otro lugar, super lejos de eximirse de fisio y ser buena alumna. Yo solo quiero tomar café helado, tirarme en el pasto, caminar escuchando a la Javiera Mena, y que alguien me tome de la mano o me cante algo de Gepe.
Lo bueno de que este sea mi blog casi secreto es que puedo publicar tranquilamente basuras como esta, y mejor no lo dejaré como borrador porque la verdad es que todavía tengo esas ganas de grabar toda mi vida, como cuando era chica, porque es terrible que todo se esté yendo y no pueda apretar repetir en el reproductor. Igual me estresa la virtualidad de esto, tan distinta de mis cuadernos llenos del pasado.
La verdad es que para tener 20 años no soy muy madura, aún trato de no pisar las líneas de la calle algunos días, siempre toco las hojas de los árboles (los señores me miran con desconfianza cuando lo hago, es divertido), y amaría robarme una librería para tener acuarelas y papeles de colores el resto de mi vida. Cuando paso por el lado del edificio nuevo y gigante, cierro los ojos para sentir bien la corriente y creer que voy a volar, y me apoderé de una caja de galletas con un dibujo de la Bruja Blanca que me hace sentir super retro. No, no soy nada madura, deberían prohibirme cumplir 21 años, pero la vida no sabe tanto de esas cosas y me deja ir así de no resuelta por la vida. En todo caso, me doy absolutamente cuenta de que los adultos no están mucho más resueltos que digamos, mi mamá debe ser algo así como el mejor ícono de todos los tiempos. Lo único que me perturba es que en un tiempo todos se estarán casando y vistiendo formal, y yo ahí tratando de usar jeans y converse, y obviamente sola, estoy segurísima. Ahora quiero vivir en un quinto piso, no sé por qué, y ya no tanto en provi, quizás en Lastarria o algo más céntrico. Me gustaría tener una vida super promedio con alguien que supiera apreciarlo, ver tele o cosas en cuevana o dormir con la ventana abierta o tomar agua de la llave o piscola, y que no sé, que estuviera bien y bastara. Parece que debería leer a Benedetti, él entiende (entendía) mucho de esas cosas.
Mi verdad se fue al carajo, ya me di cuenta. Escucho una canción super buena de un grupo que no conozco. Acabo de darme cuenta de que si hubiera ido a psicología estas tres horas hubieran sido mucho más productivas pero mucho peores también.
En fin, empiezo a sentirme más mediocre y menos feliz, pero son cosas que pasan cuando se piensa en la rutina de vivir sola en el quinto piso de un edificio bonito del barrio Lastarria. Me voy a jugar con plasticina. Adiós.
(Me gusta escribir testamentos imposibles de leer.)
Querido diario:
Hoy me quedé dormida y llegué una hora tarde a clases sin apurarme ni un poquito. No hice nada, salí temprano, y fui a ver a mi papá al trabajo. Me regaló un café y unas impresiones. Después caminé muy tranquilamente por la Alameda, pasé a Concha y Toro por los viejos tiempos y me senté en una banca a escribir una historia mala. Después pasé a una feria artesanal y me compré aros de nota musical, y la vendedora me empezó a conversar y me trató de linda. La micro iba relajada y estudié sentada escuchando música. Almorcé tomate con atún en la misma lata, y falté a psicología.
Debería estar estudiando hace horas, pero ya me di cuenta de que no me eximo, y no tengo ganas de sufrir. Estoy tranquila, casi feliz, y con ganas de ir un rato al McDonalds.

Tengo ganas de conocer a alguien, pero sé que por eso mismo no va a pasar nada. Creo que la peor parte de mi depresión veraniega ya pasó, y he decidido aferrarme a eso, aunque mi mamá llegue curada todos los días y no vea a la Andrea.
Ahora que releí esto, sospecho que debo estar en uno de esos clásicos estados de negación. Pero filo.
Que mi cerebro esté tan lleno de mis pulmones y mis riñones en este minuto, me lleva a pensar que algo debe estar muy mal con la anatomía humana.
Sé perfectamente qué tengo que sentir cuando leo un buen cuento. Es así: partes con interés, sintiendo que ya sabes de qué va, pero aun así con interés. Entonces avanzas por las líneas un poco más, y sí, todo muy claro, por supuesto, hasta que de repente un tirón en el estómago, algo que se te va, y la sorpresa, los ojos muy abiertos por la sorpresa. Y el cuento termina antes de que termines de recuperarte o aceptarlo, antes de que sepas que te golpearon. Entonces te dices (yo me digo) que era un buen cuento, que tenía algo de redondo o lo era completamente, y quizás lo lees de nuevo (yo lo leo de nuevo), pero ahora más lento y con precaución, porque en cualquier momento viene el golpe, y bueno, solo quieres sentirlo otra vez.

El día en que escriba un cuento así va a ser uno de esos que voy a recordar para siempre.

lunes, 16 de enero de 2012

Siempre y a pesar de todo.
Querido diario: odio estudiar respiratorio y sentir que no puedo respirar en paz. Odio hiperventilar, pensar que me falta oxígeno o tengo demasiado CO2 en la sangre. Odio pensar en mis músculos inspiratorios haciendo trabajo activo. Odio pensar en la fatiga que eso causa. Odio pensar, porque eso requiere oxígeno y glucosa. Odio pensar. Odio respirar.

domingo, 15 de enero de 2012

Ya lo había escrito en algún otro lugar, pero estos son los hechos: este año tiene un 12, es el fin del mundo, es bisiesto... así que, qué tan malo puede ser? Mi único problema es que no sé si la vida está aquí, si me va a alcanzar o sigo corriendo detrás, para siempre detrás.

sábado, 14 de enero de 2012

A veces ahogarse es la única manera de sobrevivir.

viernes, 13 de enero de 2012

Hoja de atrás

No es la falta de oxígeno lo que nos mata. Lo que nos mata es el cansancio.

Hay que pensar sobre la luz azul. Porque la luz azul nos mantiene despiertos durante el día, y gracias a eso dormimos bien por la noche y logramos descansar. Si no descansamos, todo empieza a salir muy mal. Hay que pensar sobre la luz azul. Hoy cuando el profe hablaba, sentía que había una verdad debajo, saliendo de entre las palabras científicas, y casi casi lo anoto. No sé por qué no lo hice, ahora lamento haber perdido la epifanía.
Y hablando de azul, la nueva epifanía es que me rendí.

jueves, 12 de enero de 2012

Corta

Mamá, te odio.

miércoles, 11 de enero de 2012

Aspiraciones

Escribir cinco cosas de las que puedan sentirme orgullosa... Mierda.


Escribir bien. Escribir bonito. Escribir simple. Escribir real. Escribir poco.
Sobre todo, decir mucho.

(Mejor aspiraré a leer a Bukowski y sacarme un 6 en renal)

Simple

Eres para mí algo que no cuaja, algo que cae justo al lado del lugar correcto (porque caes, por supuesto que caes). Eres cerca, pero lejos; eres ese halo de esperanza que termina en decepción.
A pesar de todo sigo aquí. Ni yo sé por qué, pero sigo aquí.

martes, 10 de enero de 2012

No te pierdas. No te pierdas.

lunes, 9 de enero de 2012

Un día voy a aprender a no esperar a que las cosas pasen y moveré el mundo yo solita. Pero un día, no hay para qué apurarse...
Tal vez estaba mal ser de esas personas que buscaban respuestas en el clima.

Me dejó de gustar la noche parece, tan sin compañía y y libros amontonados en mi cama.


Todo el mundo debería escuchar a Beirut.
Y no. No me gusta el silencio.
Hoy me pasó algo tonto, hoy tuve ganas de enamorarme.
.

Parece tan buena idea evitarte, pero no puedo dejar la sensación de victoria cuando tu voz me dice que me extrañas.



Hoy tembló. Nadie se dio cuenta.

domingo, 8 de enero de 2012


Hay gente mugrienta, me digo. Gente mugrienta en el metro, en la micro, en la calle. Y eso no necesariamente se condice con lo que las señoritas y señoritos de los barrios altos y bonitos (o ni tanto, a veces uno se lleva sorpresas incomprensibles) entienden del mundo, de hecho yo pienso que lo mugriento no tiene nada que ver con el olor o la ropa. Lo mugriento es creer que está bien tener una mejor educación solo porque tu familia tiene más dinero. Lo mugriento es que algunos crean que la vida es tener el último auto en el mercado, vivir en un lugar perfecto, e ir al Johnny Rockets el fin de semana. Lo mugriento es que algunos estén de acuerdo con todo esto, que algunos defiendan la injusticia. Lo mugriento es esta niña que ni siquiera escribe bien. Hay que limpiar, me digo, pero no sé cómo.

sábado, 7 de enero de 2012

Sé cuándo dejé de amarte. Solo espero no abrir los ojos un día y darme cuenta de que ni siquiera puedo quererte.
(Juro que hice todo por no empezar a gritarte virtualmente).


.

todavía no puedo creer que me hagas esto, porque me conoces demasiado y deberías saber que el abandono es para mí la mayor traición, y que justo ahora necesito mucho no ser abandonada.
Felipe tenía razón. No puedo contar contigo.
Ya nada importa.

Hoy fue el mejor día solitario de mi vida.
La verdad es que mi problema ha sido el mismo toda la vida. Me voy a buscar alguna amiga o polola que se llame Soledad pa' darle algo de ironía al asunto.
Porque, a fin de cuentas, solo los árboles saben morir de pie.

Jonathan Bidwell



.

Por 2 minutos, pensé que podía escribir algo para Santiagoen100palabras. Total, se pueden mandar 5 cuentos, ¿cómo tan mala? Así que empecé a mirar los libros antiguos. Obviamente los que ganan no son los mejores, pero hay algunos...
Me dio un poco de verguenza. No pienso escribir nada.

random

A veces escucho canciones nuevas que me suenan como si las estuviera escuchando desde siempre.

Yo no sé qué hacer con estas mujeres bonitas que están tan al alcance de la mano pero no pueden tocarse.

La vida es mejor porque The Cure existe.

It's Friday, I'm in love. Oh wait, it's not Friday.

Salí un rato a hacer algo que no resultó pero esta vez no me importa mucho. Mientras caminaba, pensaba en esos tiempos en que yo me sentía una verdadera mentirosa aunque seguramente para el resto eso no equivalía a mentir. Me acordé de esa vez en que alguien me definió como honesta, y yo no supe qué sentir al respecto.
También pensé en los inconvenientes de mentir, porque la gente siempre te cree, y eso solo puede significar tres cosas: no te conocen en absoluto, no te escuchan en absoluto, o son unos absolutos idiotas.

Yo creo que hay algo muy reconfortante en que a veces la felicidad valga 290 pesos.

(Debo tener un trastorno de personalidad bipolar, estoy segurísima pero no pienso decirle a nadie).


Hoy amaneció nublado

Entonces pienso en lo bacanes que son las personas de mi vida. Y me doy cuenta de que no son personas que te puedas encontrar tan fácilmente por la calle, que son de esas que uno se encuentra más bien por una divina casualidad.
Y pienso que si personas así me quieren, es que yo también debo tener algún valor, que debe haber algo muy bueno en mí como para merecerlos o la vida me quiere mucho. Como sea, lo agradezco. Con el alma.

AZ

Me acuerdo de la primera vez que me dijiste te quiero. Fue bonito porque yo ya te quería hace mucho, y lo dijiste por algo tan trivial y al mismo tiempo fue tan en serio, que supe que no lo decías así, por desperdiciarlo. Me querías de verdad.
Me gusta que seas de pocas palabras, porque cuando dices algo sé que es tan verdadero como tus ojos azules siempre más llenos de vida de lo que tú realmente sabes.
Me gusta que seas distinto, que seas tan poco común y al mismo tiempo no te sientas especial por eso.
Me gusta que te guste mi música, aunque no escuchemos lo mismo.
Me guste que encuentres la genialidad en los lugares en que yo también puedo encontrarla.
Me gusta que siempre dibujes a la rana René.
Me gusta que seas mi amigo, que seas el mejor de mi día a día, porque yo creo que tú entiendes casi todo, y lo que no entiendes lo intuyes o no te preocupa.
Me hace sentir halagada que te pongas celoso por no haber llegado primero. En realidad sí lo hiciste, solo que el proceso fue más lento y quizás por eso calaste mucho más hondo.
Eres realmente una de mis personas favoritas, y aunque no haya foto tuya en mi pared, tienes un gran lugar en mi interior.

Te quiero más que la cresta.

viernes, 6 de enero de 2012

Necesito que algo pase, algo bueno y entero que sea suficiente para llegar hasta mañana.

.

Edit: He de admitir que en el fondo lo que quiero es que pase algo bonito que me haga feliz y me dure para el futuro (aunque el futuro sea aquí mismo y lo bonito se vuelva feo al final como Dorian Gray).

Edit 2: Y quiero a alguien que me quiera, aunque prefiera bailar conmigo a hablarme, solo por las cosas bonitas y los audífonos.

Edit 3: Hoy soy emo y me da miedo haber perdido la paz.
Me fui a la mierda.
Hay días en que las cosas se destruyen. Hay días en que las cosas se destruyen, y entonces se vuelve inútil dar el paso, aunque sea el segundo y no el primero, porque todo está más o menos predestinado a una catástrofe. Comprendo que suena fatalista, pero yo lo adiviné en cuanto vi el gato negro al salir, en cuanto di los pasos hacia el error. Menos mal no mandé el mensaje.

Arg. Me cargan las cosas fallidas.
Lo que hace fantástico al género fantástico, es precisamente ese conejito que se escapa, ese golpe que te da vuelta y que no se parece en nada a un escupo, que es más bien una luz de todo lo que está ahí y no aciertas a ver.

jueves, 5 de enero de 2012

La honestidad es una cosa
que yo no sé cómo poner en palabras.
He de admitir que no puedo evitar la envidia a Alejandra Pizarnik.
No solo porque escriba cosas que yo apenas entiendo
o porque haya conocido a Cortázar y su nombre aparezca en sus poemas
o en sus besos
sino que también la envidio porque ella vivió de esa manera que
yo no puedo vivir
Porque me recuerda que nací del otro lado del muro de agua
o quizás debajo,
pero lejos.
Muy lejos.

Charles Bukowski


Oh sí

hay cosas peores que
estar solo
pero a menudo toma décadas
darse cuenta de ello
y más a menudo
cuando esto ocurre
es demasiado tarde
y no hay nada peor
que
un demasiado tarde



Pájaro azul

hay un pájaro azul en mi corazón que
quiere salir
pero soy duro con él,
le digo quédate ahí dentro, no voy
a permitir que nadie
te vea.

hay un pájaro azul en mi corazón que
quiere salir
pero yo le echo whisky encima y me trago
el humo de los cigarrillos,
y las putas y los camareros
y los dependientes de ultramarinos
nunca se dan cuenta
de que esté ahí dentro.

hay un pájaro azul en mi corazón que
quiere salir
pero soy duro con él,
le digo quédate ahí abajo, ¿es que quieres
hacerme un lío?
¿es que quieres
mis obras?
¿es que quieres que se hundan las ventas de mis libros
en Europa?

hay un pájaro azul en mi corazón
que quiere salir
pero soy demasiado listo, sólo le dejo salir
a veces por la noche
cuando todo el mundo duerme.
le digo ya sé que estás ahí,
no te pongas
triste.

luego lo vuelvo a introducir,
y él canta un poquito
ahí dentro, no le he dejado
morir del todo
y dormimos juntos
así
con nuestro
pacto secreto
y es tan tierno como
para hacer llorar
a un hombre, pero yo no
lloro,
¿lloras tú?
Versión de Rafael Díaz Borbón



Pobreza

es el hombre que tú nunca has visto quien
te mantiene alerta,
el que ha de venir
algún día.

él no se encuentra en las calles o
en los edificios o en los
estadios,
o si está allá
lo he pasado por alto de algún modo.

él no es uno de nuestros presidentes
u hombres de estado o actores.

me pregunto si se encuentra allí.

bajo las calles
paso delante de farmacias y hospitales y
teatros y cafés
y me pregunto si él se encuentra ahí.

he mirado casi durante medio siglo
y él no ha sido visto.

un hombre vivo, verdaderamente vivo,
digamos cuando desciende la mano
al encender un cigarrillo
ves sus ojos
como los ojos de un tigre mirando fijamente
al pasar en el viento.
pero cuando las manos bajan
es siempre los
otros ojos
los que están allá
siempre siempre.
y pronto será demasiado tarde para mí
y habré vivido una vida
con farmacias, gatos, sábanas, saliva,
periódicos, mujeres, puertas y otros surtidos,
pero en ninguna parte
un hombre vivo.

Versión de Rafael Díaz Borbón
Tengamos alma de minimalista.
Pongamos al mundo en una palabra.
"¿Qué es el amor? El amor es una niebla que quema con la primera luz del día de la realidad."
Hoy creo que deberíamos dejar todo atrás:
los ángeles, los vampiros, las historias de amor, los atardeceres.
Lo mejor sería dedicarnos a escuchar bebop
olvidarnos de lo demás
negar los valores y las películas de Disney

Puede que la única manera de escribir realmente los atardeceres y los incendios
sea no escribirlos en ninguna parte
y en cambio
escribir sobre pelos y calles sucias
y entonces así alcanzaremos
algo que no hemos dicho nunca
algo que siempre hemos querido decir
sin saber cómo

miércoles, 4 de enero de 2012

Hoy no puedo estudiar. Algo le pasó a mi piel, y ya no sé cómo dejar de sentir.


.

Hay algo que yo no entiendo
en tu barba
en tus gafas enormes
en el cigarrillo atrapado entre los labios
en tus ojos levemente separados
y tan claros
y es que siempre fuiste tan otro
tan alguien que nadie había visto
y me devano los sesos tratando de entenderlo
pero es inútil
porque no estás más
no estás hace tanto
y nada importan tus cejas
ni tus autopistas
ni tu voz envasada
ni las fotografías
solo importa el acentito
los cafés
los adoquines de París
Al final solo importa que no estás
pero que dejaste tanto
tanto
que yo no dejo de sentirme extraña,
como si te hubiese conocido
incluso cuando tú nunca me conociste
ni me recordaste
ni me buscaste
ni en la ciudad
ni allá afuera
ni en ningún otro lugar.





La tensión me ganará en cualquier momento.

Cortázar, a veces sospecho que me harás falta la existencia entera.

martes, 3 de enero de 2012

Qué buen día. Y resultó que la genialidad estuvo siempre ahí, en el aire, en las paredes, en tu cara y en las casualidades. 

domingo, 1 de enero de 2012

Quizás el 2011 ha sido uno de mis mejores años. No lo sé aún, todavía no consigo esa distancia benévola que el fin de año te da para sopesar los hechos y ponerlos en la balanza. Simplemente, este año ha sido tantas cosas, tan largo e inabarcable que aún no puedo mirarlo bien.
Pero al final, lo que sí sé, es que este año me ha enseñado más que cualquier otro. Puede que parezca la misma, pero ahora soy tan diferente que siento que pasé algo, un letrero o una valla. Me siento más adelante. Y esa es la sensación con la que quiero quedarme, esa es la que quiero recordar de mí misma.