A veces me paso el rollo. De nosotros, quiero decir. No es la gran cosa; es algo que le ocurre a todos cuando quieren lo suficiente a alguien.
Lo que importa es que pasa. Que a veces nos imagino en un futuro improbable, metidos en la adultez y sus decisiones. Nos he visto hasta en la normalidad y la rutina, pero en mi mente logran ser una buena normalidad y una buena rutina.
Y entonces camino por este pueblo y pienso en los comentarios que haría si estuvieras tú, en las cosas en las que nos fijaríamos, los retazos de historia que me contarías... Y de pronto el golpe de la certeza de nuestras decisiones disimiles, que nos llevarán por caminos distintos, lejanos.
No hay (ese) futuro.
No se trata de algo en lo que piense a menudo.
Al fin y al cabo, he aprendido que es absurdo sufrir por las catástrofes que aún no suceden. Y puede pasar de todo entremedio.
Pero mi cama es demasiado grande.
Y aunque aquí las presencias excedan mis límites a ratos, tu ausencia se nota más que cualquier cosa. Más que cualquier brizna de viento frío que traspasa la rendija de mi ventana.
Lo que importa es que pasa. Que a veces nos imagino en un futuro improbable, metidos en la adultez y sus decisiones. Nos he visto hasta en la normalidad y la rutina, pero en mi mente logran ser una buena normalidad y una buena rutina.
Y entonces camino por este pueblo y pienso en los comentarios que haría si estuvieras tú, en las cosas en las que nos fijaríamos, los retazos de historia que me contarías... Y de pronto el golpe de la certeza de nuestras decisiones disimiles, que nos llevarán por caminos distintos, lejanos.
No hay (ese) futuro.
No se trata de algo en lo que piense a menudo.
Al fin y al cabo, he aprendido que es absurdo sufrir por las catástrofes que aún no suceden. Y puede pasar de todo entremedio.
Pero mi cama es demasiado grande.
Y aunque aquí las presencias excedan mis límites a ratos, tu ausencia se nota más que cualquier cosa. Más que cualquier brizna de viento frío que traspasa la rendija de mi ventana.