Un ángel. Solo eso podía definir a aquel ser casi etéreo, solo esa palabra podía dar algún sentido a la forma en que el sol tocaba su piel, a ese brillo que despedían sus ojos. Un ángel, susurró. Y se quedó de pie ante ella, sin atreverse a tocarla, siquiera a acercarse un paso, por miedo a que el hechizo se rompiera. Pero, de algún modo, había algo eterno en la sonrisa que dibujaron sus labios, en el roce de su dedos tocando su rostro empapado por la lluvia reciente. ¿O era por las lágrimas?
-¿Ya estoy muerto? -se atrevió a susurrar.
-¿Muerto? Apenas has empezado a vivir...
Sin perder la sonrisa, arrancó un trozo de la vaporosa tela que cubría su cuerpo, y la puso en las manos de él.
-Conserva esto -le aconsejó-. Para que nunca te olvides de los milagros.
La frase resonó en su mente, y una luz deslumbrante lo cegó...
Aunque tenía los ojos cerrados, percibía que la luz del día se filtraba por las cortinas e iluminaba mi habitación. Sabía que se me estaba haciendo tarde para el... No, ya no tengo trabajo porque lo dejé. ¿O no lo hice? No quiero abrir los ojos, no si voy a abrirlos para descubrir que todo fue... un sueño. Pero no puedo más con la curiosidad.
Abrí los ojos lentamente y parpadeé un par de veces para habituarme a la luz. El día estaba simplemente radiante, y sonreí.
La mayoría de la gente piensa que sonreír es solo un gesto, algo que hacen mecánicamente, una mueca rota, vacía. Pero en ese instante yo supe que despertar, el sol tras la cortina, el estar ahí y poder sonreír era lo más hermoso que alguien pudiera tener. Y el hecho de estar sonriendo era una forma de decir gracias, una forma de respirar, de revivir.
Pero el primer regalo había sido...
Dirigí mi mirada hacia mi puño cerrado, el que había recibido el trozo de tela... y lo abrí.
Y ahora sí, estaba seguro. Yo estaba vivo. Vivo a pesar de que había estado a punto de quitarme la vida. Vivo aunque pensé que la vista de la ciudad desde la azotea sería lo último que viera. Vivo, vivo. Qué palabra más hermosa...
Vivo porque un ángel me había salvado la vida.
Vivo... y en mi mano, había un milagro, o un recordatorio de él. Había una estrella, una luz que yo guardé en el fondo de mi corazón.
Y después...
"Fuiste una bocanada de aire fresco. Como si me ahogara y tú me salvaras. Es todo lo que sé."
Porque la vida es una sola. Y no podemos darnos el lujo de desperdiciarla.
sábado, 27 de junio de 2009
martes, 16 de junio de 2009
Hay gente tan admirable... Hay gente que encuentra en la vida motivos para pelear cada día. Que siempre sabe lo que quiere, y si no lo sabe, hace todo por averiguarlo. Hay gente que sabe sufrir, hay gente que vive y respira, que no se queda. Hay personas así.
Y hay otras personas, que siempre saben que decir...
Yo solía ser un poco así, solía tener las palabras para los momentos justos. Solía ser de esas personas que pueden salvar un poco el día. Esas a las que quieres ver, esas con las que quieres hablar. Pero la vida cambia... y ahora... solo soy una persona.
Y hay otras personas, que siempre saben que decir...
Yo solía ser un poco así, solía tener las palabras para los momentos justos. Solía ser de esas personas que pueden salvar un poco el día. Esas a las que quieres ver, esas con las que quieres hablar. Pero la vida cambia... y ahora... solo soy una persona.
viernes, 12 de junio de 2009
Cinco minutos.
Se suponía que eran 5 minutos para la autoccompasión, eran 3 [?] para llorar...
Peor yo lo alargo todo, todo el tiempo. Lo estiro todo. Y entonces, sigo atascada [me encanta la palabra "stuck"] , o tal vez... solo voy cavando más profundo. En cualquier momento llegaré al otro lado del mundo, y entonces... otra vez, tendré un lugar. Pero tiene que llegar noviembre. Falta menos para noviembre.
Se suponía que eran 5 minutos para la autoccompasión, eran 3 [?] para llorar...
Peor yo lo alargo todo, todo el tiempo. Lo estiro todo. Y entonces, sigo atascada [me encanta la palabra "stuck"] , o tal vez... solo voy cavando más profundo. En cualquier momento llegaré al otro lado del mundo, y entonces... otra vez, tendré un lugar. Pero tiene que llegar noviembre. Falta menos para noviembre.
Cuánto amo la música. Sobretodo cuando es bonita y suena tanto tanto a París!
So, the truth is...
Oficialmente, los medios de comunicación no sirven. Mis medios de comunicación no sirven. Me siento como si estuviera en algún lugar con una muralla de vidrio. Una muralla por la cual puedo mirar... pero no tocar.
O algo así.
Whatever, mis medios de comunicación no sirven.
Y necesito seriamente ir a París! Ojalá me vuelva verde allá.
Ojalá no faltaran tantos años para poder hacerlo.
Ojalá.
So, the truth is...
Oficialmente, los medios de comunicación no sirven. Mis medios de comunicación no sirven. Me siento como si estuviera en algún lugar con una muralla de vidrio. Una muralla por la cual puedo mirar... pero no tocar.
O algo así.
Whatever, mis medios de comunicación no sirven.
Y necesito seriamente ir a París! Ojalá me vuelva verde allá.
Ojalá no faltaran tantos años para poder hacerlo.
Ojalá.
sábado, 6 de junio de 2009
Los años
Siempre es igual, así, un poco repetitivo, pero siempre tomándote por sorpresa, haciéndote creer que es la primera vez... Entonces, las vacaciones tienen eso del cambio, de crecer un poco, de pensar que eres mejor que el año anterior, de las metas. Y llega marzo y hay esperanza, tanta esperanza de poder lograr todo lo que quieres lograr. Y uno siempre cree tanto, uno siempre se siente tan capaz, porque marzo nos engaña cada año y nos hace pensar que la vida es sobrellevable. Pero...
Y llega abril. Y todo es un poquito distinto, porque cuando llega abril, ya estás-en-el-año, en-la-vida y uno no puede evitarlo. Pero abril, a su manera, es bueno, y es bonito.
Mayo. Mayo es... En mayo, algo cambia definitivamente. Personas, decisiones... algo pasa, y el mundo gira. Y todo deja de ser como se suponía que iba a ser[y las cosas mejoran y se echan a perder al mismo tiempo]. Lo mejor de todo, es que en mayo llueven hojas.
Junio es extraño. Porque es tan intermedio, tan cerca del descanso, tan cerca del cansancio. En junio, el cambio de mayo se hace tangible, real. Junio es de esos meses por los que uno se arrastra, rogando que se acabe de una vez. Junio es de esos meses en los que todo se arrastra.... Es que la vida en junio pesa tanto. Tal vez por eso lloro tanto en junio.
Después viene julio, en donde todo se estira un poco y todo es espera, porque crees que se acaba, pero no, recién está empezando. Y hay veces en que la vida, la vida real, solo comienza en julio. Pero julio también es un paréntesis, y tú pretendes que descansas y estás preparado para el resto del año... Pero yo pienso que uno nunca está del todo preparado. Que en el fondo, todo lo que podemos hacer es creer que sí, que se puede, que de alguna manera, hay esperanza.
Uno no quiere que sea agosto. Quisieras que el paréntesis se alargara, pero el paréntesis es tan tan corto... Entonces, llega agosto, que es como marzo, pero muy distinto a marzo. Porque ahora nada es nuevo, pero cuando vuelves, las cosas son un poco distintas. Eres un poco distinto. Y desde agosto, empieza la última oportunidad de ser, de cumplir, de soñar y lograr. Y tomas otra vez tus decisiones, y decides quién quieres ser. Y otra vez, uno cree. Porque eso es lo que siempre hacemos, creemos.
Septiembre. A mí me gusta septiembre. Me gusta pensar que va a salir el sol y todo va a ser bonito otra vez, y no voy a tener que abrigarme tanto, y no voy a tener que llorar más. Es que cuando llega septiembre, el sufrimiento se está acabando, te está dejando respirar por fin. Septiembre es un alivio, en tantas maneras.
Octubre es mejor aún. Porque en octubre las cosas ya no duelen, en octubre hay sol otra vez. Y el sol es real, real, y la vida brilla tanto. Y uno no puede evitar sentir que sobrevivió, que pudo con la vida. Y en cierta manera es verdad, porque si pasas mayo-junio-julio, ya pasaste lo más terrible, la parte del dolor y las pérdidas. [en esos meses sueles hacerte pedazos, así que en septiembre-octubre te sanas, aunque sea un poco]
Noviembre... Uf, noviembre. Noviembre es para ponerte a prueba. Para que no creas que el año se acabó. Noviembre es para saber qué tanto conseguiste en el año. Noviembre, es noviembre. Eso que yo espero secretamente cada día.
Solía amar diciembre. Por la Navidad, por el descanso, porque es fin de año, porque puedes sentirte un poco orgulloso de ti mismo. Pero a veces diciembre es lo contrario, y la Navidad ya no es tan bonita ni especial, y a veces no puedes sentirte orgulloso, a veces te decepcionas. Porque eres tan distinto, lograste tanto, pero no fue suficiente. Y es como si las cosas, la vida, no hubieran valido la pena. Como si no valieras la pena. Y en diciembre uno espera cosas, y de repente las personas de todos los días están un poquito más lejos, porque ya no están todos los días. Y de repente, todo está un poquito más lejos.
Pero si es así, al menos tienes el consuelo de enero. De volver a empezar, de que al final... sí eres un poco mejor que antes, de que tal vez solo tienes que ser un poco más fuerte. Y tal vez eso sea alcanzable. Y tú vuelves a creer. Como cada día, como en cada comienzo. Porque eso es lo que hacemos, eso es lo que nos mantiene vivos. Y está bien, tenemos que creer. Creer nos hace seguir, nos hace lograr cosas.
La mayoría de las veces ni nosotros mismos sabemos lo que hemos logrado, pero algo en nuestro interior... ha crecido un poco. Y puede que seas más brillante, más grande, que seas un poco más parecido a ti mismo. Porque es nuestra capacidad de creer la que hace los milagros. Somos nosotros los que hacemos los milagros. Entonces, todo es posible, siempre, siempre, no importa qué tantas circunstancias estén en tu contra. No importa que te estés haciendo pedazos, no impota el dolor, no importa que tus pulmones colapsen, que a veces solo necesites una resurrección. Podemos con la vida, lo creamos o no, lo sepamos o no. Podemos con la vida, aunque no sea de la manera esperada. Porque a la vida no le importan nuestros planes, ella ya hizo los suyos. A veces, podemos con la vida, pero de una manera inesperada. Y a veces, la manera inesperada es mucho mejor.
Y llega abril. Y todo es un poquito distinto, porque cuando llega abril, ya estás-en-el-año, en-la-vida y uno no puede evitarlo. Pero abril, a su manera, es bueno, y es bonito.
Mayo. Mayo es... En mayo, algo cambia definitivamente. Personas, decisiones... algo pasa, y el mundo gira. Y todo deja de ser como se suponía que iba a ser[y las cosas mejoran y se echan a perder al mismo tiempo]. Lo mejor de todo, es que en mayo llueven hojas.
Junio es extraño. Porque es tan intermedio, tan cerca del descanso, tan cerca del cansancio. En junio, el cambio de mayo se hace tangible, real. Junio es de esos meses por los que uno se arrastra, rogando que se acabe de una vez. Junio es de esos meses en los que todo se arrastra.... Es que la vida en junio pesa tanto. Tal vez por eso lloro tanto en junio.
Después viene julio, en donde todo se estira un poco y todo es espera, porque crees que se acaba, pero no, recién está empezando. Y hay veces en que la vida, la vida real, solo comienza en julio. Pero julio también es un paréntesis, y tú pretendes que descansas y estás preparado para el resto del año... Pero yo pienso que uno nunca está del todo preparado. Que en el fondo, todo lo que podemos hacer es creer que sí, que se puede, que de alguna manera, hay esperanza.
Uno no quiere que sea agosto. Quisieras que el paréntesis se alargara, pero el paréntesis es tan tan corto... Entonces, llega agosto, que es como marzo, pero muy distinto a marzo. Porque ahora nada es nuevo, pero cuando vuelves, las cosas son un poco distintas. Eres un poco distinto. Y desde agosto, empieza la última oportunidad de ser, de cumplir, de soñar y lograr. Y tomas otra vez tus decisiones, y decides quién quieres ser. Y otra vez, uno cree. Porque eso es lo que siempre hacemos, creemos.
Septiembre. A mí me gusta septiembre. Me gusta pensar que va a salir el sol y todo va a ser bonito otra vez, y no voy a tener que abrigarme tanto, y no voy a tener que llorar más. Es que cuando llega septiembre, el sufrimiento se está acabando, te está dejando respirar por fin. Septiembre es un alivio, en tantas maneras.
Octubre es mejor aún. Porque en octubre las cosas ya no duelen, en octubre hay sol otra vez. Y el sol es real, real, y la vida brilla tanto. Y uno no puede evitar sentir que sobrevivió, que pudo con la vida. Y en cierta manera es verdad, porque si pasas mayo-junio-julio, ya pasaste lo más terrible, la parte del dolor y las pérdidas. [en esos meses sueles hacerte pedazos, así que en septiembre-octubre te sanas, aunque sea un poco]
Noviembre... Uf, noviembre. Noviembre es para ponerte a prueba. Para que no creas que el año se acabó. Noviembre es para saber qué tanto conseguiste en el año. Noviembre, es noviembre. Eso que yo espero secretamente cada día.
Solía amar diciembre. Por la Navidad, por el descanso, porque es fin de año, porque puedes sentirte un poco orgulloso de ti mismo. Pero a veces diciembre es lo contrario, y la Navidad ya no es tan bonita ni especial, y a veces no puedes sentirte orgulloso, a veces te decepcionas. Porque eres tan distinto, lograste tanto, pero no fue suficiente. Y es como si las cosas, la vida, no hubieran valido la pena. Como si no valieras la pena. Y en diciembre uno espera cosas, y de repente las personas de todos los días están un poquito más lejos, porque ya no están todos los días. Y de repente, todo está un poquito más lejos.
Pero si es así, al menos tienes el consuelo de enero. De volver a empezar, de que al final... sí eres un poco mejor que antes, de que tal vez solo tienes que ser un poco más fuerte. Y tal vez eso sea alcanzable. Y tú vuelves a creer. Como cada día, como en cada comienzo. Porque eso es lo que hacemos, eso es lo que nos mantiene vivos. Y está bien, tenemos que creer. Creer nos hace seguir, nos hace lograr cosas.
La mayoría de las veces ni nosotros mismos sabemos lo que hemos logrado, pero algo en nuestro interior... ha crecido un poco. Y puede que seas más brillante, más grande, que seas un poco más parecido a ti mismo. Porque es nuestra capacidad de creer la que hace los milagros. Somos nosotros los que hacemos los milagros. Entonces, todo es posible, siempre, siempre, no importa qué tantas circunstancias estén en tu contra. No importa que te estés haciendo pedazos, no impota el dolor, no importa que tus pulmones colapsen, que a veces solo necesites una resurrección. Podemos con la vida, lo creamos o no, lo sepamos o no. Podemos con la vida, aunque no sea de la manera esperada. Porque a la vida no le importan nuestros planes, ella ya hizo los suyos. A veces, podemos con la vida, pero de una manera inesperada. Y a veces, la manera inesperada es mucho mejor.
viernes, 5 de junio de 2009
So pathetic
Decían que se comportaba como si fuera la única persona en el mundo. Pero tal vez simplemente se trataba de que la mayoría de las veces se sentía como la única persona en el mundo. ¿Cómo no sentirlo, si las otras existencias parecían meros accidentes en su vida? Porque todo era eso, los segundos, los colores inalcanzables, un mensaje de texto, y ella en su habitación, sola. Ah, claro, y la ventana.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)