Tal vez estoy jugando mal la lección, tal vez se trata de dejar atrás del miedo y no preocuparme más por el amor o el desamor, habría que fluir un poco más, vivir otro rato más, habría que abrazarte y esperar a que me tomes la mano con esa seguridad que tienen las casualidades (en especial las tuyas), y dejar de andar rompiéndose el corazón antes de tiempo.
Así que... basta.
Hay que querer con menos cuidado.