lunes, 21 de abril de 2014

me ha pasado unas cuantas veces ya.
quizás sea una forma de usar los puntos.
o una forma de tener rabia y pena al mismo tiempo.



las ganas de enamorarse de una forma de escribir (y solo una vez fue de una mujer de pelo rojo).

viernes, 18 de abril de 2014

—La vida es una sala de espera —dijo el señor calvo, pisando el cigarrillo con mucho cuidado y mirándose las manos como si ya no supiera qué hacer con ellas, y la señora anciana suspiró un asentimiento de muchos años y guardó el frasquito justo cuando se abría la puerta del fondo y la otra señora salía con ese aire que todos le envidiaron, el buenos días casi compasivo al llegar a la puerta de salida.


lunes, 14 de abril de 2014

Quizás es que las historias de (des)amor son las únicas que nos sobreviven en la piel.





Cuando dejo de hacer ejercicio me pongo pesimista

De repente cacho que parece que no soy muy buena amiga.
Y soy mala cumpliendo. No soy la clase de persona que está ahí por siempre, porque nunca he podido hacer eso (¿qué es por siempre, en cualquier caso?)


De repente cacho que he perdido muchísimo mi tiempo a lo largo de estos años. Que había tanto que hacer mientras yo veía películas o perdía el tiempo en mi casa.
Y que ahora queda tan poco.









(Cagué)






(Se me va a pasar mañana)

martes, 1 de abril de 2014

Estoy contenta. En consecuencia, escribo weás.

Qué reiterativo hablar aquí de la felicidad, de la forma en que tu piel es para mí una liberación, un grito.
Uno envejece, y a estas alturas es difícil decir que eres lo mejor que me ha pasado o proponer parasiempres de novela. En volá todo se acaba en un silencio o en un mordisco de piscolas derramadas, y este pedacito de vida nuestro sería igual de bueno, igual de te-escribiría-treinta-y-un-sonetos.
Yo no sé evaluar desde donde estoy parada, pero sí sé que estoy contenta, que esta intersección de caminos nos lleva a los lugares buenos, y que tengo ganas de quererte por un rato muy largo.




Tanta palabra. En el fondo, quiero decir que me siento muy libre contigo. Muy yo, si quieres.
Que me conozco un poco más. Que te llevas tan bien con mi cuerpo que me das envidia.
Que la vida que compartes conmigo me ha hecho adquirir una nueva perspectiva sobre las posibilidades de ser feliz. Que la Pame de ahora está mucho más orgullosa de sí misma que la de hace un año.
Y yo no sé si lo último es "gracias a ti", pero qué bueno ha sido tenerte de compañía y puente entre las certezas de antes y las de ahora. Y qué bueno ha sido estar de tu lado, verte cerrar los ojos o sonreír. O incluso llorar.



Al final es lo de siempre, pero mejor. Que te quiero nomás.
Que te quiero.
Y que esta alegría es bonita, como esas canciones de Gepe con la Javiera Mena.