La verdad es que, por muy perfectas que sean las cosas al comienzo, eso no puede durar para siempre. Todo lo que nace tiene que morir, todo se va gastando con el tiempo y los años, las telas se ajan, los colores se borran...
Después de ver Imagine me and you, y mientras hago tiempo para ver 500 Days of Summer pienso que no hay mucho de lo que quejarse. Tuvimos nuestra propia historia de amor, una con película incluida. Tuvimos el drama, el romance, las lágrimas, las sonrisas, la luz, las sombras. Yo no sé si efectivamente fuimos las mejores, pero creo que sí fuimos buenas. Que al ver el conjunto uno puede decir sí, esto estuvo bien de verdad.
Lo que pasa es hay un punto en que no se puede subir más, que no se puede ir más lejos, y nosotras llegamos ahí. Inevitablemente -y eso no es culpa de nadie, así es la vida nada más- empezamos a bajar, y el peso de la vida, que siempre pareció estar en nuestra contra, empezó a consumirnos.
Yo honestamente creo que luchamos más de lo que cualquiera en nuestras condiciones hubiera luchado. Llegamos lejos, y escribimos una historia que difícilmente va a ser superada por las otras historias pasajeras.
Aún así, por como llegamos a este punto, por cómo está ella, por lo que dijo y por cómo terminó todo, me cuesta creer en una segunda parte. Muchas de las cosas que nos causaban problemas van a seguir estando ahí, en nosotras, y lo más probable es que el camino de nuestras vidas no haga más que alejarse... Además, el factor karma y tienes-que-superarla... E incluso si nuestros caminos se cruzaran, ella tiene esa extraña idea de que no debe acercarse a mí si soy feliz -en serio creerá que la arruinaría, si me hizo feliz por más de dos años?-, pero que la felicidad viene de uno mismo y no de la persona con la que esté -entonces por qué arruinaría mi felicidad al acercarse?-. Como sea, lo que viene ahora es dejar ir. Dejar ir paso por paso, nada de ataques de botar o borrar todo.
No, será de a poco, daré cada paso cuando me sienta lista para darlo. Y un día esta pieza no me parecerá tan llena de sus presencia y sus recuerdos, un día no necesitaré dormir abrazada a un cojín que ella me regaló, bajo la protección de un atrapasueños que-oh, sorpresa- ella me regaló. Un día caminaré por las calles sin el peso de su ausencia, y estará bien ser solo yo en la vida... Mi vida. Un día, voy a ser feliz de verdad otra vez. Y quien sabe, quizás de verdad lo mío no era el verano y sólo deba esperar al otoño. (Para hacer más exacta la analogía debiera decir que espero a mi verano, porque ella era en realidad mi otoño)
Pero hasta entonces...
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