La vida no puede ser tan fácil. De eso se trata.
No importa cuánto lo quieras, no importa cuánto te esfuerces, la vida no se hará a un lado para dejarte pasar ni se hará un milímetro más fácil, porque si lo fuera, no tendría ningún sentido estar en ella.
Después de todo, nunca me gustaron verdaderamente las cosas fáciles.
Y esto... esta incertidumbre, este cansancio, estos ojos que se cierran, esta música, este color... son parte de la vida, son parte de quien soy.
No tengo muchas certezas. No estoy tan orgullosa de mí misma. Tengo muchos fallos, más de los que me gusta admitir. Aún queda mucho tiempo de esforzarse, cada día, cada hora.
Entonces, hay que seguir. Y esa es la mayor conclusión, esa es la mejor, porque estos días y lo que viene dependen de mí. No enteramente, siempre está el factor sorpresa para desordenarlo todo, para dar esos giros que desorientan y pierden. Pero yo no me voy a dejar arrastrar así como así. Ni siquiera por mí misma. Aunque a veces sufra por cosas absurdas, aunque a veces extrañe cosas de mí misma y me sienta incapaz de resucitarlas, aunque ya no haya vuelta atrás. Sé que estoy en el camino que quería, en el correcto, si es que existe alguno, y no me voy a perder. Me voy a derrotar a mí misma si tengo que hacerlo. Voy a ser mejor que esto. Voy a cumplir mis propósitos. Voy a ser una persona más entera.
No importa cuánto tarde. Lo voy a hacer.
Y yo espero que estés conmigo mientras lo logro, te enamores o no de mí. Me estresa que no te enamores de mí porque siento que no soy para ti. Siento que al final soy solo una persona en tu vida, y un día encontrarás a tu verdadera persona y te perderé. Y es una posibilidad. Una terrible. Pero aún puedo estar contigo, ahora, hoy. Aún te tengo, y eso es lo que cuenta. Porque tal vez estoy equivocada, tal vez sí te quedes conmigo. Tal vez yo logre mantenerme en el camino después de todo.
Te amo.
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