domingo, 12 de septiembre de 2010

Sobre el amor [borrador/loquehagoenvezdedormir]

Por algún motivo, todo -películas, libros, historias de esas que uno escucha desde siempre- parece esforzarse por convencerte de que el amor verdadero es ese a-primera-vista, en el que nunca hay problemas, nunca se debilita, y dura para siempre por sobre todas las cosas.
Por suerte, en la vida real, nada de eso es cierto. En la vida real, el amor puede surgir a la semana o un año después, hay un montón de problemas dispuesto a asaltarnos y arruinarnos las sonrisas en cualquier momento, y sí, aunque duela aceptarlo, sí se debilita.
Al amor lo gastan la falta de tiempo, el exceso de tiempo, la rutina, los silencios, las cosas no resueltas, el miedo... y a veces se termina, y se transforma en odio, desprecio, o hastío.
El amor es lo mejor que puede pasarnos, lo que nos hace mejores, lo que nos lleva a luchar. El amor es por lo que más se sufre, es por lo que uno puede dejarse atropellar y despedazar. Y puede valerlo absolutamente todo, tanto como puede ser un error terrible, algo vano, muy vacío.

Yo solía ser una persona de certezas. Por ejemplo, me gustaba estar muy segura de que eres mi otra mitad, la real y definitiva, y creía firmemente que nada jamás podría separarnos. Y por un tiempo, estuve convencida de que la ficción tenía razón.
Ahora vivo menos de las certezas. Tengo unas pocas, las justas y necesarias. Porque en la vida, hay muy pocas cosas [casi ninguna] que de verdad se pueden tener por seguro. Y esa es la gracia de la vida, ése es precisamente el punto de estar en ella: la incertidumbre.
No sé si existen más mitades, y sé que hay muchas cosas que pueden separarnos, tal vez para siempre. Pero eso no significa que yo me rinda o tenga una razón para estar triste.
Todo esto, las no-certezas, las cosas no-seguras son sólo un motivo más... para luchar. Es que si algo he aprendido, es que las relaciones se van construyendo siempre, día a día, a punta de sonrisas, besos, discusiones, una carta sorpresa o un día de sol. Y hay que esforzarse, incluso cuando logremos tenerlo todo, hay que esforzarse. Por ser mejor, por entender, por escuchar, por dar.

Quizás para quien lea esto suene mal, suene a persona desencantada. Pero es exactamente lo contrario. Porque a mí me encanta esto, me encanta saber que cada gesto cuenta, que cada día que pasamos es un día en que hemos ganado, que en años más seguiremos discutiendo por tonteras, seguiré tratando de enamorarte, seguiré enamorándome de ti, que seguiremos viviendo. Le he encontrado el lado bueno a saber que puedo perderte, y es que eso también significa que puedo tenerte, que puedes ser un poco más mía, y yo un poco más tuya.


Tengo pocas certezas. Una de ellas es que pase lo que pase, eres el amor de mi vida y te elegiré todas las veces que haya que elegir. Otra de mis certezas, es que lo que más quiero es vivir nuestra vida, tenerla al fin. También sé que me amas de verdad, que quieres estar conmigo. Tengo la certeza de que estás realmente conmigo.
Y es suficiente. No soy del tipo luchador, pero yo seguiré luchando por nosotras, a tu lado.

Eso es lo que sé sobre el amor.

No hay comentarios: