Nunca más llorar tanto y tantos días por una sola persona.
Nunca más usar los conceptos de "perfecto" y "para siempre".
Nunca más creer en ellos.
Nunca más dejarme a mí misma amar tanto a alguien.
Nunca más vivir y morir por alguien.
Nunca más pensar que los finales felices sí podían existir.
Ya no más. Ya no pienso hacerlo nunca más.
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