miércoles, 28 de mayo de 2014

1 (no leer)

Y aunque la Cata se equivoque y no seamos eternos, ojalá querernos por todo el rato posible, ojalá hacernos bien, ojalá no hacernos daño. Ojalá que si nos hacemos daño nos quede espacio para algo que no sea rencor, ojalá que nunca llegue el silencio, ojalá tu piel en la cama hasta que tu madre lo descubra y sea demasiado tarde, ojalá más rato de tu sonrisa honesta y brillante, ojalá más de tu amor. Ojalá quererte lentito, ojalá morderte cada centímetro, ojalá no me abandone tu sentido del humor.

Un día me va a dar vergüenza haber escrito esto, pero por ahora me parece más importante decir que me alegro inmensamente de este año que hemos conseguido compartir. 
Me duele la guata como si algo malo fuera a pasar.

Quiero escribir bien, saber poner los puntos. Tengo que aprender a respirar. 

sábado, 24 de mayo de 2014

Pero la idea de ser un loco no le afectaba mucho. Lo que le horrorizaba era la posibilidad de estar equivocado.

miércoles, 21 de mayo de 2014

Hoy se cumple un año de un post que escribí acá sobre un día muy hermoso.
Quería decir palabras bellas y poéticas pero cosas sucedieron y ya no hay inspiración que valga.

Lo que realmente importa es que te quiero, que me quieres, y que te conozco y no, lo que es muy bueno porque me da excusas para seguir quedándome contigo otro día, otro mes y -en volá- otro año más. 

(En realidad, lo único que importa acá es la piel de tu espalda, tus sábanas, tu cara de sueño hoy en la mañana).

domingo, 18 de mayo de 2014

No sé muy bien por qué, pero de pronto me siento muy consciente de que un día cualquiera todo puede acabarse entre nosotros. 

martes, 6 de mayo de 2014

Hoy (sopaipillas)

Hoy al mundo se le cae a pedazos el mundo.
Tengo la idea dándome vueltas de que el otoño también nos llega a nosotros pero no sabíamos, que se nos caen las hojas tan lentito que solo empezamos a sospechar cuando ya es invierno y no nos queda nada.
Tanteo a medias y a tientas la noción de que las ideas y las buenas intenciones se nos van a deshilachar, que al fin y al cabo la falta de luz y el frío nunca nos van a dejar de doler, no importa cuan viejos, exitosos o tristes logremos ser.
Tú, particularmente, tienes muchas formas de hacerme feliz.


(Qué alegría verte y que sonrías o cierres los ojos. Qué alegría tus manos, qué alegría tu alegría de verme).