Y aunque la Cata se equivoque y no seamos eternos, ojalá querernos por todo el rato posible, ojalá hacernos bien, ojalá no hacernos daño. Ojalá que si nos hacemos daño nos quede espacio para algo que no sea rencor, ojalá que nunca llegue el silencio, ojalá tu piel en la cama hasta que tu madre lo descubra y sea demasiado tarde, ojalá más rato de tu sonrisa honesta y brillante, ojalá más de tu amor. Ojalá quererte lentito, ojalá morderte cada centímetro, ojalá no me abandone tu sentido del humor.
Un día me va a dar vergüenza haber escrito esto, pero por ahora me parece más importante decir que me alegro inmensamente de este año que hemos conseguido compartir.